Edición Nro: 2703

Papa Francisco

Domingo de Pascua

Consagración de la Virgen de Guadalupe

Consagración de la Virgen de Guadalupe Este Domingo de Resurrección se realiza la Consagración de América Latina y El Caribe a Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América, para pedirle por la salud del mundo y el fin de la pandemia del COVID-19.

La Consagración será acompañada por el sonido de las 12 campanadas en las Catedrales y templos del Perú y de América Latina al mediodía, momento en que se iniciará el rezo del Santo Rosario Misionero ofrecido por la salud de las personas de los cinco Continentes. Luego se continuará con la Santa Misa de Resurrección, culminando con el Acto de Consagración a Nuestra Madre, a través de la oración propuesta por el CELAM, en el mismo lugar donde el Papa Francisco en febrero de 2016 oró en silencio, pidiendo a la Virgen de Guadalupe por el mundo entero.

Oración de Consagración a la Virgen de Guadalupe
Santísima Virgen María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive. En estos momentos, como Juan Diego, sintiéndonos “pequeños” y frágiles ante la enfermedad y el dolor, te elevamos nuestra oración y nos consagramos a ti.

Te consagramos nuestros pueblos, especialmente a tus hijos más vulnerables: los ancianos, los niños, los enfermos, los indígenas, los migrantes, los que no tienen hogar, los privados de su libertad. Acudimos a tu inmaculado Corazón e imploramos tu intercesión: alcánzanos de tu Hijo la salud y la esperanza.

Que nuestro temor se transforme en alegría; que en medio de la tormenta tu Hijo Jesús sea para nosotros fortaleza y serenidad; que nuestro Señor levante su mano poderosa y detenga el avance de esta pandemia.

Santísima Virgen María, “Madre de Dios y Madre de América Latina y del Caribe, Estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos”, sé fortaleza de los moribundos y consuelo de quienes los lloran; sé caricia maternal que conforta a los enfermos; sé compañía de los profesionales de la salud que los cuidan; y para todos nosotros, Madre, sé presencia y ternura en cuyos brazos todos encontremos seguridad.

De tu mano, permanezcamos firmes e inconmovibles en Jesús, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén. 

Autor: Redacción | 2020-04-12 08:35:00 | Compartir: