Edición Nro: 2747

La Ciudad

146° aniversario

Feliz cumpleaños Mar del Plata

Feliz cumpleaños Mar del Plata Mar del Plata celebra su 146º Aniversario desde su fundación en el 10 de febrero de 1874. La historia de la ciudad está ligada a la familia de su fundador Don Patricio Peralta Ramos. Ciudad balnearia, ciudad de inmigrantes, la playa popular de la Argentina hoy residencia permanente de argentinos y extranjeros que la eligen por su belleza natural, su vida urbana, la proximidad con la capital y las posibilidades de vivir en familia.

Un poco de historia

Patricio Peralta Ramos, su fundador, nació en Buenos Aires en 1814. En 1860 adquirió una extensión de campo de 32 leguas, que comprendía las estancias de Laguna de los Padres, San Julián de Vivoratá y La Armonía de Cobo.
Comprendiendo el gran porvenir de esta zona y para darle impulso, formó una sociedad para la explotación de un saladero. En 1873, decidió la construcción de la Capilla Santa Cecilia, el nombre de la esposa de Don Patricio, Doña Cecilia Robles. En noviembre del mismo año comenzó las gestiones correspondientes ante el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Mariano Acosta, para que se reconozca la existencia del pueblo Puerto de la Laguna de los Padres ubicado en terrenos de su propiedad en el Partido de Balcarce. Haciendo hincapié en el nombre que él había elegido: Mar del Plata.

Pocos años después, en 1877, Pedro Luro se hizo cargo del saladero, lo cual imprimió a la población un ritmo vertiginoso, dispuso la construcción de un nuevo muelle, hizo edificar una barraca, estimuló la agricultura habilitando un molino harinero, estimuló la construcción de viviendas y la apertura de comercios, entre otras iniciativas.
Su hija María Luro de Chevalier propició la edificación de la Iglesia de San Pedro, hoy Catedral de los Santos Pedro y Cecilia. A José Luro se debe la inauguración del Bristol Hotel y al Dr. Pedro Olegario Luro la iniciativa en favor de la construcción del Puerto de Mar del Plata. Pedro Luro y sus hijos desarrollaron en la Mar del Plata naciente, una labor tesonera encaminada a cimentar el progreso del pueblo.

La Costa Galana

El lugar ya había seducido a los primeros europeos que la visitaron más de cuatro siglos atrás. JUAN DE GARAY la había llamado “muy galana costa” en una carta enviada al Consejo de Indias, pero durante muchos años la región continuó siendo un desierto sin habitantes y sin árboles y escenario de la guerra entre los indios y los blancos, hasta que en el siglo XVIII, los jesuitas establecieron una misión en las cercanías del lugar elegido por Meirelles, precisamente en las tierras que se conocieron después como “Sierra de los Padres”.

Mar del Plata, ciudad balnearia

En setiembre de 1886, Dardo Rocha, gobernador de la provincia de Buenos Aires, hizo extender el ferrocarril que hasta ese momento solamente llegaba a Maipú, hasta esta nueva ciudad. El primer hotel de la ciudad fue propiedad de la francesa LUISA BONNET. Se llamaba la “Fonda del Huevo” y tenía en la puerta un gran huevo de avestruz y la primera función de cine sonoro del país la dio MATEO BONIN en la ciudad sincronizando trozos de películas con discos. Durante la temporada 1886/1887, fue tan grande el número de veraneantes, que surgió la idea de construir un gran hotel al estilo de los europeos y en la temporada de 1888 se inauguró el primer cuerpo del Gran Hotel Brístol, ubicado sobre el Boulevard Marítimo. Tenía un gran salón de fiestas, donde se ofrecían conciertos en la temporada de verano, lujosos ambientes y cómodas habitaciones, algunas con una hermosa vista al mar. Cuéntase que allí estuvo alojado durante unos días Nicolás Romanoff, que sería el último zar de Rusia. En la temporada de 1888 se inauguró el primer cuerpo del Gran Hotel Brístol sobre el Boulevard Marítimo y allí estuvo de visita NICOLÁS ROMANOFF que sería el último zar de Rusia. Este hotel tenía un gran salón de fiestas, donde se ofrecían conciertos en la temporada de verano.

El 8 de enero de 1888, un diario de Buenos Aires se refería a esto diciendo: “En Mar del Plata, nuestro futuro Trouville, la estación balnearia que dista sólo cinco horas de Buenos Aires por Ferrocarril, se inauguró la semana pasada el Hotel Brístol. Una orquesta dirigida por el maestro Ismael amenizará las veladas nocturnas con sus armoniosos acordes. El arpista Lebano y el pianista Lewita también ofrecerán conciertos para deleite de la selecta concurrencia que se prevee llegará al lugar”. Llegado el fin del siglo XIX, Mar del Plata ya era el lugar de veraneo de las clases altas y se empezaron a construir las primeras residencias familiares, levantadas por renombrados arquitectos europeos y muchas veces, utilizando materiales que traían desde Europa. Es que en Mar del Plata, se combinaban la belleza de un paisaje excepcional, con el espíritu creativo del hombre. Y un buen ejemplo de esto, es que en 1889, se anunciaba la inauguración de un hotel, destinado a las familias que guardaba luto, pero que no deseaban privarse del descanso y la paz que ofrecían estas costas.

En aquellos tiempos la mayor parte de los turistas eran mujeres que se instalaban con sus hijos durante la temporada, mientras los maridos trabajaban en Buenos Aires o en otros lugares aún más alejados. Bajo capelinas y tules, las damas se cuidaban muy bien de conservar la blancura de su piel, para estar a la moda. Y los tiempos fueron cambiando. Poco a poco, Mar del Plata fue cambiando su fisonomía de ciudad “paqueta y exclusiva”, de algunos pocos privilegiados, para convertirse en un gran balneario abierto a todo el mundo (en 1958, el periodista Horacio Jorge Cáceres, la bautizó “la ciudad felíz”). Con monumentales hoteles, una excepcional oferta gastronómica, kilómetros y kilómetros de playas, kilómetros y kilómetros de finas arenas, grandes espectáculos musicales y teatrales, un clima benigno, modernos y espectaculares locales bailables, atrapantes circuitos turísticos y numerosas actividades deportivas, para presenciar o para participar.

La "Bristol"

A comienzos del siglo XX el mundo parecía maravilloso. La “belle èpoque” estaba en su apogeo, el progreso parecía no podía tener fin. Lo único que faltaba en Mar del Plata era un paseo a la altura de estas circunstancias y del prestigio que ya en ese entonces gozaba. Decididos a enmendar esta realidad, el 27 de enero de 1908, una asamblea de socios del Club Mar del Plata, resolvió la construcción de la Rambla Brístol, un verdadero símbolo del progreso y el bienestar económico por los que atravesaba el país en esos momentos. Aunque la ciudad de Mar del Plata era ya un centro de reunión de la alta burguesía nacional, donde veraneaban las familias “de apellido” del país y cuando ya había un tren que desde la Capital Federal acercaba a los turistas hacia sus playas y existía el Bristol Hotel, inaugurado en 1888 para recibir a una sociedad refinada, que podría darse el lujo de perder mucho dinero en el casino cercano, dejaba mucho que desear, lo que la ciudad ofrecía a los turistas que deseaban gratificarse con la contemplación de esas hermosas vistas que ofrecía el mar acariciando largas extensiones e blanca arena. La Rambla existente en aquella época era una construcción muy humilde. A fines del siglo XIX consistía en unas pobres instalaciones de madera que fueron destruidas en 1890 por un temporal. Fue reconstruida al poco tiempo, pero en1905 un incendio la redujo a cenizas.

A partir de ese momento nace la idea de construir una rambla que estuviera de acuerdo con el adelanto de la ciudad y fue así que el 27 de enero de 1908, una Asamblea de socios reunida en el Club Mar del Plata, resolvió la construcción de una Rambla como la que la ciudad se merecía, una obra que fuera un símbolo del progreso y el bienestar económico por los que atravesaba el país. El proyecto fue presentado al Congreso, donde el diputado LÓPEZ BOUCHARDO afirmó: “Es ridículo que en medio de todos los chalés, palacios y demás obras debidas al esfuerzo privado aparezca, como una demostración de la desidia de los poderes públicos, un armazón de madera de unas cuadras de largo, que sólo por espíritu de imitación puede llamarse rambla”. El Proyecto fue aprobado y los trabajos comenzaron el febrero de 1911. La “Sociedad Francesa de Construcción y Obras” estuvo a cargo de la edificación, y los planos pertenecían al arquitecto LUIS JAMÍN y al ingeniero CARLOS AGOTE, autor también del edificio del diario La Prensa, del Círculo Militar y del Club del Progreso. La Rambla, llamada Bristol, como el famoso centro de veraneo británico, se inauguró el 19 de enero de 1913. Del lado de la ciudad, la rambla era un un majestuoso balcón abierto al mar, con una extensión de 400 metros, en la que se levantaba una larga fila de columnas. Se parecía a una galería de una calle de París. Hacia la ciudad formaba una galería con adornos de mayólicas, presentaba cúpulas lujosamente decoradas y vitrales que filtraban la luz del sol. Una espléndida escalera de granito llevaba hasta la parte del paseo. Cada detalle de la construcción había sido elaborado con sentido artístico, desde las mayólicas hasta las cúpulas lujosamente decoradas y los vitrales que permitían el paso de la luz. 

Autor: Redacción | 2020-02-10 09:06:00 | Compartir:

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