Edición Nro: 2454

Espectáculos

En el Grand Théâtre Lumière

Los ganadores del festival de Canes

Los ganadores del festival de Canes La Palma de Oro fue para el coreano Bong Joon-ho por "Parasite", una denuncia de la desigualdad y el clasismo. Antonio Banderas ganó el premio a mejor actor por su papel en la película de Pedro Almodóvar.

El jurado del festival ha elegido a Parasite, la película del coreano Bon Joon-Ho, con la Palma de Oro, por unanimidad. El director de Memories of murder, Okya o Snowpierces, se alzó con este premio en un ejercicio de estilo y de mezcla de géneros que retrata distintas clases sociales de Corea del Sur. Una mirada ácida, retorcida, violenta y con un estilismo y una maestría excepcionales. Lucha de clases en una especie de dos familias enfrentadas, la pobre y la rica. Una lección a la burguesía que tiene empleadas y empleadas del hogar y los explota, sin querer verlo.

El segundo premio, es decir, el Gran Premio del Jurado, ha sido toda una declaración de intenciones. Atlantique, la otra ópera prima de la sección oficial lo ha ganado. Mati Diop, su creadora, ha hecho historia al ser la primera mujer negra en competir en este certamen. Atlantique es la historia de desesperanza de las mujeres senegalesas. “Gracias por confiar en mí, es un honor y toda una gran oportunidad hacer esta película”, decía la actriz y realizadora que se lo ha dedicado a sus productoras.

Antonio Banderas ha ganado el premio a mejor actor por Dolor y gloria, una película en la que se ha puesto a disposición de Pedro Almodóvar para interpretar a un director en mitad de una crisis creativa y vital, un álter ego del manchego. Para Banderas ha sido una experiencia muy especial, puesto que acudió al rodaje después de superar un infarto.

Mati Diop no es la única realizadora que sale relanzada de este certamen. También Lajd Ly, uno de los ganadores, ex aecuo, del premio del jurado, la medalla de bronce, para entendernos. Un director de origen maliense, que en Les Misérables ha retratado la violencia policial en el banlieu donde sigue viviendo. Ly es un activista que ha creado escuelas de cine por la periferia parisina y que ha debutado con este apabullante thriller que reflexiona sobre la identidad francesa. Tras el premio y la proyección a Cannes, el presidente Macron devolvía la llamada al director para ofrecerle proyectar el filme en El Elíseo, tal y como pedía Lajd Ly.

La película con la que comparte premio es la brasileña Bacurau, de Kebler Mendoza Filho y Juliano Dornelles, una película que se ambienta en un futuro cercano y que habla de las consecuencias de gobiernos perniciosos. Una denuncia a la corrupción, al clasismo y racismo. Con una apabullante puesta en escena visual, los directores nos sitúan en una aldea rural de Brasil, donde americanos y políticos locales quieren controlar todos los recursos medioambientales, aunque haya que matar a todos. Una cinta que, al igual que Les miserables, indica que la revolución del pueblo es la única solución contra el despotismo de hoy. 

Los Dardenne han sido los mejores directores de la edición de este año. Los belgas ya tienen dos Palmas de Oro, por Roseta y por El hijo, y ahora se llevan por Le Jeune Ahmed, un retrato de cómo penetra el radicalismo en jóvenes afincados en Europa. Un relato clásico y que no había entusiasmado a la prensa, pero que tiene un tema muy de actualidad en Francia.
La mejor actriz ha sido Emily Beecham, la protagonista de Little Joe, una disección sobre la ciencia y el humanismo, una especie de Frankenstein moderno con un personaje femenino con muchas aristas. Una interpretación poco contundente, de una científica fría y una madre ausente, en un año en el que había pocos papeles femeninos con aristas.

El premio a mejor guion se lo ha llevado Portrait de la jeune filme en feu, la tercera película de la directora francesa tras Tomboy y Band de filles, Céline Sciamma, y la primera que logra entrar en competición. Es una historia de amor de dos mujeres, protagonizada por Noémie Merlant y Adèle Haenel, contada con sencillez y ambientada en la Bretaña francesa en el siglo XVIII, que ha ganado también la Queer Palm, premio que recompensa en Cannes a una cinta por su tratamiento de la homosexualidad, la bisexualidad o el colectivo transgénero. “No es solo una historia lesbiana, sino, ante todo, una gran película", sentenció la directora.

El jurado, presidido por el mexicano Alejandro González Iñárritu, ha querido entregar un premio especial a la comedia negra y de humor absurdo It must be heaven, del cineasta palestino Elia Suleiman. El director se transforma en una especie de Monsier Hulot, el personaje de Tati, para recorrer el absurdo del conflicto en Oriente Medio. Unos premios marcados por el carácter político de las películas. Todas las que se han colado en el palmarés hablan de aspectos que asolan a la sociedad en este momento: la pobreza y la diferencia de clases, la explotación laboral, el fanatismo religioso, la homofobia, la violencia, la incultura y la corrupción.

Autor: Redacción | 2019-05-26 11:45:00 | Compartir: