Edición Nro: 2272

Sección 22

Mensaje de Monseñor Mestre

Las tentaciones cotidianas

Las tentaciones cotidianas El obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, reflexionó en torno a las tentaciones de Jesús, aplicadas a la cotidianeidad del hombre. Se centró en el “hambre”, el “poder” y la “religiosidad” para sintetizar sus habituales tres puntitos.

 Ser tentados a partir del ‘hambre’
Dentro de las necesidades biológicas y corporales del ser humano se encuentra el hambre, necesidades que “en sí mismas no son malas”, comenzó diciendo el prelado marplatense. “Sin embargo, a partir de ellas Satanás arma su estrategia para apartarnos del camino del Señor”, advirtió, e indicó que el hambre en realidad tiene un sentido más amplio englobado en “alimento, afecto, sexualidad, valoración y toda necesidad humana natural que los seres humanos experimentamos a lo largo de nuestra vida”. En efecto, “sentir hambre no está mal, lo que debemos examinar es dónde y cómo saciarnos”, expresó.

Ser tentados en nuestro ejercicio del ‘poder’
“El poder expresa el amplio espectro de la vida vincular y las relaciones humanas que cotidianamente tenemos y establecemos”, señaló el obispo de Mar del Plata. Luego ejemplificó los diversos ámbitos en los que puede ser ejercitado el poder, como ser el “autoritarismo”, o la “ausencia total de compromiso en la legítima autoridad”, y del mismo modo, “el capricho, los celos, las presiones, la manipulación, las medias verdades, la falsedad”, enumeró. “El ejercicio del poder siempre es bueno en clave cristiana si va acompañado del servicio, el respeto y la humildad”, aclaró monseñor Mestre.
Ser tentados en nuestra ‘religiosidad’
En el último punto, el prelado describió una tentación muy “sutil” para “alejarnos de Dios”. Podemos ser tentados en nuestra religiosidad, “cuando manipulamos la Palabra de Dios, cuando usamos la fe y la vida de la Iglesia para nuestro propio interés, cuando tenemos un andamiaje exterior aparentemente muy religioso pero nuestro corazón está lejos del Dios vivo y verdadero”, explicó monseñor Mestre. “Los formalismos ritualistas, los discursos llenos de palabras religiosas pero que no tocan la realidad, las lecturas ideológicas de la fe”, añadió y concluyó “¡Cuánto para revisar!”

Autor: Redacción | 2019-03-14 03:29:00 | Compartir: