Edición Nro: 2120

Cultura

Murió a los 85 años

Montserrat Caballé eternamente la voz La señora de la ópera falleció este sábado y su inigualable voz nos acompañará siempre. La soprano ha sido embajadora de España y reconocida internacionalmente.

La soprano catalana Montserrat Caballé es una de las grandes voces líricas del siglo XX, la más universal de las cantantes de ópera españolas, una diva a la altura de mitos como Maria Callas, Joan Sutherland, Elisabeth Schwarzkopf o Renata Tebaldi, tanto por su calidad vocal como por su dominio de la técnica. A lo largo de sus más de 50 años de carrera, Caballé ha interpretado cientos de óperas y conciertos en los principales teatros de todo el mundo junto a las mejores orquestas y repartos, gracias a un repertorio que abarca cerca de 90 papeles correspondientes a más de 40 óperas. Montserrat Caballé Folch nació el 12 de abril de 1933 en el barrio de Gracia de Barcelona, en el seno de una familia modesta, donde su madre, quien tocaba el piano, le dio su primera formación musical que le sirvió para ingresar a los 11 años en el Conservatorio Superior de Música del Liceo con una beca. No obstante, la delicada salud de su padre hizo que tuviera que compaginar sus estudios con el trabajo en una fábrica, e incluso debió dejar temporalmente la música y su familia llegó a sufrir un desahucio. "No podíamos pagar el alquiler y la Policía vino hasta tres veces a casa. Nos echaron y tuvimos que ir a Plaza Catalunya, allí pasamos la noche y vimos el amanecer", contaba en una entrevista en TVE hace ya unos años. Alternó trabajos para ayudar a su familia con su pasión por la música hasta que en 1950 un industrial textil melómano y mecenas le patrocinó su carrera a tiempo completo en el Conservatorio del Liceo.

Caballé se graduó en 1954 en una accidentada prueba final en la que llegó a perder el conocimiento, y tras titularse hizo su primer debut operístico con el papel de Serpina de "La serva padrona" en el Teatro Principal de Valencia el 27 de junio de 1955 con la Compañía de Ópera de Cámara de Barcelona, dirigida por Napoleone Annovazzi. Tras unos años fuera de España, en los que cantó para las óperas de Basilea, Viena y Bremen, consolidando su carrera y su cada vez mayor prestigio, finalmente debutó en el Liceo de Barcelona el 7 de enero de 1962 en el papel de Arabella, de Richard Strauss, una interpretación recibida con entusiasmo por crítica y público. En Madrid cantó por primera vez en 1963, en el Palacio de la Música, y fue muy aplaudida con Ah, pérfido y el aria Egmont de Beethoven.
De Europa saltó a América. El 20 de abril de 1965 sustituyó en el Carnegie Hall de Nueva York a Marilyn Horne en Lucrecia Borgia, con un éxito arrollador, que luego repitió, con Fausto, en la Metropolitan Ópera de la misma ciudad.
Cantó en todos los teatros del mundo, junto a los más grandes tenores y figuras de diferentes estilos musicales.

 

Autor: Redacción | 2018-10-08 03:31:00 | Compartir:

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