Edición Nro: 2120

El Mundo

Bolsonaro y Hadad copetirán el 28 de octubre

Habrá segunda vuelta en Brasil

Habrá segunda vuelta en Brasil Bolsonaro, con el 46% de los votos, y Haddad, con el 29%, se enfrentarán en la segunda vuelta. Las elecciones en el país vecino transcurrieron dentro de un clima normal y anodino. Con un 99% escrutado. Bolsonaro ganaría la primera vuelta con una ventaja de 20 puntos sobre Haddad. Los brasileños votan en las elecciones presidenciales más polarizadas de las últimas décadas

La extrema derecha, a punto de llegar al Gobierno de Brasil. Con el 96% del escrutinio, Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal) cuenta con el 46,3% de los votos válidos, tan sólo cuatro puntos menos de lo necesario para alcanzar la presidencia en el primer turno. Ninguna encuesta pronosticó un apoyo tan sólido. Los brasileños tendrán que volver a las urnas el 28 de octubre, pero el segundo turno se prevé muy complicado para Fernando Haddad, el candidato de Lula da Silva.

El presidenciable del Partido de los Trabajadores (PT) habría conquistado el 28,8% de apoyos. El resto de presidenciables quedaron eclipsados ne unas elecciones marcadas por los extremos y en las que por primera vez estaba en cuestión el futuro de la propia democracia.En Río de Janeiro, uno de los feudos del capitán, sus electores eran optimistas: "Estamos ante un movimiento muy fuerte que hace tiempo que no se veía en Brasil, algo espontáneo, que sale desde abajo", comentaba a EL MUNDO Nelson Pedroso, ingeniero informático. Pasó la mañana de ayer ondeando una gran bandera de Brasil frente a la mansión donde vive el candidato, en la playa de Barra de Tijuca.


En su opinión, los que le tildan de autoritario se creyeron las calumnias difundidas por sus detractores: "Aquí en los años 60 había terroristas, hubo excesos en los dos lados. Nadie está a favor de la tortura, pero en esos momentos o luchas o el que pierde eres tú".Silvia, profesora, se emocionó cuando vio el coche de su candidato entrando en el garaje después de haber votado: "Lo que más me gusta de él es su patriotismo. Bolsonaro es el único fuerte, el que va a restaurar el orden. Después, el progreso vendrá enseguida", decía, segura de que el capitán traerá una "democracia sin robo". A pocos kilómetros del exclusivo barrio donde vive el líder ultraderechista, el clima era algo diferente. En las colas para votar en la favela Rocinha, la más grande de Brasil, la mayoría confesaba que iba a votar a Lula. No a Haddad, ni al Partido de los Trab

ajadores (PT), sino a Lula. "Si Lula fuese candidato ganaría disparado, hizo mucho por el pueblo humilde. Bolsonaro es para los ricos", decía Iolanda Oliveira, ama de casa. El recuerdo del ascenso social que propiciaron los mandatos del ex presidente Lula todavía permanece entre los más pobres, pero van surgiendo grietas."La mayoría aquí va a votar a Haddad porque es el candidato de Lula, pero no vamos a negar que Bolsonaro ha penetrado entre los pobres. Hay gente tan desesperada que le va a votar para ver si mejora algo, porque le ven como alguien diferente", comentaba Xaolin da Rocinha, ex presidente de la asociación de vecinos. Los sondeos de los últimos días muestran que Bolsonaro avanzó en todos los estratos sociales, incluso en el noreste, la región más pobre del país y el tradicional granero de votos del PT.Bolsonaro ha servido de catalizador de sentimientos latentes en un país más conservador de lo que aparenta ser. Sus electores más radicales están crecidos.En los últimos días, se ha visto desde hinchas de fútbol celebrando a pleno pulmón que Bolsonaro "va a matar maricones" hasta a candidatos de su partido rompiendo una placa en homenaje a Marielle Franco, concejala de Río de Janeiro y destacada defensora de las minorías, brutalmente asesinada el pasado mes de marzo."Lo bueno de estas elecciones es que con la ascensión de los candidatos fascistas, las personas ven sus ideales, en el fondo fascistas, legitimados, y los exponen sin vergüenza, alegando que quieren un país mejor. Al menos así vemos claramente quién está de nuestro lado y quién no", comenta Niamei Nabarro, un joven publicista negro y gay.

En las últimas semanas, el debate electoral ha roto muchas relaciones familiares y de amistad.Bolsonaro tiene un largo historial de frases racistas, machistas y homófobas, y no se inmuta cuando dice que la dictadura militar (1964-1985) fue un período brillante de la historia de Brasil. Hace unos días aseguraba que el PT sólo podía vencerle a través de fraude en las urnas electrónicas, y su hijo Eduardo Bolsonaro, diputado, alimentó las dudas la misma jornada electoral colgando un vídeo en Twitter de una urna supuestamente manipulada.Nunca antes en unas elecciones un candidato había puesto en duda la fiabilidad del sistema, pero Bolsonaro fue más allá. Hace unos días llegó a decir que "no aceptaría" un resultado que no fuera su victoria, aunque luego intentó matizar sus palabras.Para la mayoría de analistas, las habituales comparaciones con Donald Trump se quedan cortas. Bolsonaro es algo más que un personaje grotesco. "Un Gobierno de Haddad sería muy inestable, pero con Bolsonaro los riesgos son inmensamente mayores; hay un riesgo de fractura institucional", comenta a EL MUNDO Michael Mohallem, profesor y coordinador de Justicia y Sociedad de la Fundación Getúlio Vargas de Río de Janeiro. En su opinión, sus ideas autoritarias podrían llevarle, por ejemplo, a ignorar un veto impuesto por el Tribunal Supremo. "Serán cosas sutiles, pero rupturas importantes"

Hace un año, el número dos de Bolsonaro, el también militar Antonio Hamilton Mourao, afirmó que si la situación política seguía deteriorándose, el ejército se vería forzado a "imponer una solución" en Brasil. Más recientemente dijo que para elaborar una nueva Constitución no se necesitan representantes elegidos por el pueblo.Mientras, el mercado financiero miraba hacia otro lado. En la Bolsa de São Paulo reinaba la euforia ante el posible triunfo del militar. Más alegría había en la industria bélica. Las acciones del fabricante brasileño de armas Taurus, líder mundial en la producción de revólveres, han subido un promedio del 230% desde que comenzó la campaña. Bolsonaro prometió acabar con el Estatuto del Desarme y facilitar el porte individual de armas. Una de sus escasas promesas concretas. 

Autor: redacción | 2018-10-08 02:27:00 | Compartir:

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