Edición Nro: 2170

Economía

Claves para lograrlo

Innovar en el pequeño comercio

Innovar en el pequeño comercio Cualquier proceso de innovación comienza por una reflexión estratégica. Para ello es fundamental observar, preguntar, analizar, ver cómo funciona ese comercio. De esa manera se identificarán las áreas de mejora.

Innovar en el pequeño comercio es complicado. No sólo por la situación actual, en la que debe enfrentar a nuevos formatos de competencia, potenciados por las herramientas tecnológicas. También necesita un cambio de registro.

Las posibilidades son muy diferentes dependiendo del tipo de comercio, de la persona encargada de administrarlo, de la ubicación, del tipo de clientela, de la experiencia, etc.

La innovación sin estrategia no sirve
Cualquier proceso de innovación comienza por una reflexión estratégica. Para ello es fundamental observar, preguntar, analizar, ver cómo funciona ese comercio. De esa manera se identificarán las áreas de mejora.

Los resultados obtenidos de ese proceso, sumados a la gestión del comercio, generan información que debe responder estos tres interrogantes previos a desarrollar una estrategia:

El POR QUÉ es el propósito, la motivación para actuar. ¿Por qué existe mi empresa?

El CÓMO son los principios: los procesos, las acciones específicas para realizar el PORQUÉ

El QUÉ son los resultados, los productos o servicios que el comercio ofrece para generar ingresos.

Algunas preguntas para hacerse:


La propuesta de valor actual ¿Qué ofrece? ¿Es una única propuesta? ¿Por qué compra el cliente?

 

Los clientes actuales ¿Quiénes son? ¿Pertenecen a categorías diferentes?

 

¿Cuál es el canal de comunicación mediante el cual llegamos a nuestros clientes?


También hay que analizar los recursos disponibles para definir cuáles son imprescindibles y tomar nota de los que están faltando.

Actividades del comercio: definir cuáles son prioritarias y las que tienen menos importancia.

Números: estructura actual de costos, sin olvidar las horas que no se están cuantificando y cualquier otro gasto que habitualmente no se está considerando. Estructura de ingresos, analizando no sólo las cantidades sino las procedencias, la tendencia, la estacionalidad, etc.

Una vez hecha esta foto fija de la situación actual de la empresa, se detectan las áreas de mejora. Se van viendo a medida que se analiza el modelo de negocio del comercio:

Lo que nos gustaría hacer
Los problemas que hay que solventar
Las tendencias detectadas
Colaboradores que nos faltan
Ideas de otras empresas que nos gustaría implementar
Mejoras en la comunicación
Organización de tareas
Enfocarse en determinadas áreas y olvidar otros que no resultan rentables
Volver al origen o desprendernos de él

Ponerse en el lugar del cliente
Con esas áreas de mejora en mente, el paso siguiente es trabajar desde el punto de vista del cliente. Para ello hay que pensar en cuestiones como:
Lo que hacen (profesional y personalmente)
Cómo lo hacen
Cómo se sienten
También es fundamental trabajar el mapa de la empatía con los clientes fundamentales para responder a dos grandes preguntas que nos ayudarán a innovar:

¿Qué problemas tienen que solucionar?
¿Qué resultados positivos obtienen?

De esta manera se tendrá un conocimiento mucho más profundo de los clientes. Eso será un disparador de ideas para adaptar el producto o servicio.

Pero a partir este primer estudio de los clientes, lo ideal sería salir al mercado y contrastarlo con ellos. Sin mostrarles todavía las ideas, ir preguntando, conversando y averiguando si las conclusiones son acordes a la realidad. Lo más importante es aprender a escucharlos para ajustar las ideas innovadoras que queremos ejecutar.

Así se logrará pulir una estrategia definida que nos permita diferenciarnos a partir de la innovación. La responsabilidad será implementarla de manera planificada, con hitos cuantificables y metas realistas. Y acompañada por un plan de comunicación.


Fuente: Ana Hernández Serena.  

Autor: Redacción | 2018-08-04 00:28:00 | Compartir: