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Cultura Opinautas

Los derechos dónde están...

Entre la literatura, los lectores y las editoriales

Entre la literatura, los lectores y las editoriales La publicación de Daniel Ares pone los pies sobre la tierra porque es un hecho que detrás de cada evento hay una industria pujante, muchas veces monopolizada que crece exponencialmente mientras el sector comercial pyme agoniza. Es bueno escuchar otras campanas mientras el río suena...

Cantidad de libros publicados en caída libre, ventas ídem, librerías que cierran, editoriales que se funden o en el mejor de los casos se reconvierten en meros importadores de trabajo extranjero… En dicho catastrófico contexto se inauguró la 44º edición de la Feria del Libro de Buenos Aires. 44 años de grandilocuencia inocua. 44 años de un negocio bueno aunque breve -y justamente por ello no dos veces bueno- de libreros y editores apenas, con algunos escritores de relleno. 44 años durante los cuales los lectores argentinos no hicieron más que mermar, extinguirse. 44 años y cada vez se vende menos, cada vez se publica menos, y si por acaso cada vez se escribe más, cada vez importa menos.

La Feria del Libro de Buenos Aires no es un evento destinado a difundir la literatura en sus variados géneros, ni la lectura como un hábito básico y a la vez distintivo, eso, a lo sumo, dura lo que dura la Feria. Mucho menos pretende alentar, sustentar o cuando menos proteger a los escritores argentinos que siguen sin cobrar sus derechos, que ya ni anticipos reciben, que jamás podrán controlar por sí mismos la veracidad de las liquidaciones que les hacen, que ven sus obras pirateadas con total impunidad; ni siquiera es tampoco para defender cuando menos a los editores y libreros que dicen organizarla… nada de eso.

La Feria del Libro de Buenos Aires es cada vez más un negocio exclusivo de las megaeditoriales y las grandes cadenas de librerías, un albur para las medianas y pequeñas que junten la guita para el stand, un programa de atracciones que asegure la concurrencia, algunos autores locales vendiendo sus novedades, renombradas estrellas importadas relanzando sus grandes hits, y sobre todo, fundamentalmente, un evento político donde el resto, la sustancia, es sólo excusa.

Durante unos días una vez más algunos pocos de los escasos lectores argentinos que van quedando, se mezclarán, amontonarán, empujarán con ese gran público “que siempre algo te compra”, aunque después nada te lee.

Los sellos más poderosos presentarán sus novedades mejor publicitadas. Autores de moda, libros de coyuntura. La última investigación de algún periodista de la tele, las confesiones de una vedetonga, las memorias de un chismógrafo, y en tal caso algún que otro narrador o poeta en la línea “que alguien se haga el ebrio pa´disimular”.

Las hamburguesas y las birras se venderán más que los libros. Luego todo habrá terminado, una vez más. Las fulgurantes estrellas importadas se habrán ido, como apagado. Los libros volverán a sus sótanos o a sus mesas de ofertas, y entonces sí serán verdaderas ofertas las falsas ofertas que sobraron de la Feria. En los bares, el subte, los trenes, veremos cada vez más gente con su celular, y menos con un libro.

Un mes de Netflix seguirá siendo más barato que la edición más barata de Los Miserables. Las editoriales publicarán cada vez menos. Importarán cada vez más, y algunas ni siquiera eso. Los escritores seguirán escribiendo, total... Las librerías seguirán cerrando, total... O vendiendo otras cosas. Juguetes, pastillas, cigarrillos. Reconvirtiéndose.

Y el año que viene asistiremos a la inauguración de la 45º edición de la Feria del Libro de Buenos Aires.

Daniel Ares es escritor y periodista. Nació en Buenos Aires en 1956, pero desde hace más de veinte años se alejó de la capital y se instaló en Arraial d’ajuda, un pequeño pueblo de playas hermosas, ubicado en el extremo sur del estado de Bahía, en el nordeste brasileño. A pesar de llevar tantos años allí, confiesa que nunca terminó de adaptarse, que sigue llevando una vida completamente argentina y que cada vez que regresa al país se da cuenta de que disfruta del idioma como un paisaje. “Ya estoy cansado de hablar en otro idioma porque nunca llegás a expresarte con precisión. Siempre estás manoteando las palabras que te sirven, pero no las que querrías usar”. Antes de emigrar, Ares trabajó en reconocidos diarios y revistas del país; desde Caras y Cerdos y Peces hasta Noticias, Satiricón y El Gráfico; también publicó unas cinco novelas y un libro de no ficción; además hizo radio y escribió junto a Leonardo Favio el guión para su documental Perón, sinfonía de un sentimiento.
Fragmento de la entrevista publicada por Nando Varela Paglairo en www.polvo.com.ar

 

Autor: Daniel Ares | 2018-04-29 21:06:00 | Compartir: