Edición Nro: 2094

El Mundo

A los 76 años

Murió el físico Stephen Hawking

Murió el físico Stephen Hawking El físico británico Stephen Hawking ha fallecido a los 76 años, según un portavoz de la familia.

Su trayectoria como investigador científico comenzó con un golpe del destino: a los 20 años de edad, cuando apenas iniciaba su tesis doctoral, presentó las primeras señales de esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad incurable en la médula espinal.

El padecimiento lo confinó pronto a una silla de ruedas. Perdió la voz y se vio obligado a comunicarse a través de una máquina. Pero pese a estas dificultades, el físico fue capaz de seguir adelante, incluso en el terreno personal, con dos matrimonios que dieron como fruto tres hijos.

Él mismo afirma que como estudiante tenía talento, y sin embargo, era algo holgazán. Sólo después de diagnosticada la enfermedad fue capaz de dedicarse por completo a la investigación. En 1979 fue nombrado profesor en Cambridge, ocupando una posición que alguna vez le fue encomendada al legendario Isaac Newton.

¿De dónde viene la materia?

En Cambridge, Hawking desarrolló sus más importantes aportes a la física. Partiendo de la teoría de la relatividad elaborada por Albert Einstein, propuso que el origen del universo comenzó hace unos 14.000 millones de años con algo a lo que denominó “singularidad”: un punto inimaginablemente pequeño que no es posible expresar de acuerdo con las normas y fórmulas de la física actual.

El tema favorito de Hawking son, sin embargo, los agujeros negros, esos monstruos galácticos que con su enorme fuerza de gravedad devoran todo lo que está a su alcance. La revelación más destacada del científico consiste en la noción de que los agujeros negros no perduran eternamente, sino que se extinguen poco a poco, a medida que despiden la llamada “radiación Hawking”.

Esto no ha sido comprobado del todo, y a ello se debe que Hawking no haya recibido aún el Premio Nobel de Física. “Uno puede medir la radiación que proviene de los agujeros negros”, dice Hawking, “pero por desgracia, en nuestro entorno no parece estar presente.” Pese a la falta de esta corroboración, la mayoría de los expertos en física están convencidos de que la radiación Hawking es real.

Se trata de “un conocimiento que perdurará por siglos y siglos”, considera Bruce Allen, director del Instituto Max-Planck para la Física Gravitacional, con sede en Hannover. El antiguo alumno de Hawking agrega que “ese tipo de descubrimientos no abundan.”

¿Es Steven Hawking un segundo Albert Einstein, como afirman muchos? Existen dudas en la comunidad científica. “Las aportaciones de Hawking no son tan significativas como las de Einstein”, opina el profesor de física Klaus Fredenhagen, quien trabaja en Hamburgo. “Con su teoría de al relatividad, Einstein desarrolló algo completamente nuevo.” En cambio, Hawking ha trabajado siempre en el marco de teorías ya existentes, algunas de las cuales ha ampliado de modo muy importante.

Lo que es claro es que Hawking ha conseguido como ningún otro llevar la ciencia a un público muy numeroso. En 1988 publicó “Breve historia del tiempo”, que se transformó en uno de los libros científicos más exitosos, aún cuando habla de temas difíciles de digerir. La obra vendió millones de copias e hizo de Hawking una figura de culto. Más tarde escribió una serie de libros para niños, junto con su hija Lucy.

El británico también sabe promover su imagen. Apareció, por ejemplo, en un capítulo de la serie “Viaje a las estrellas”, en el cual jugaba al póquer contra Albert Einstein e Isaac Newton.

En abril de 2007 cumplió uno de sus sueños, al formar parte de un vuelo parabólico con cero gravedad. Las fotografías del científico flotando dieron la vuelta al mundo.

Sabiduría y simpatía

Sorprendió entonces que Hawking estuviera en condiciones de participar en tales misiones. De hecho, “nunca pensé que Stephen fuera a vivir tanto”, admite Bruce Allen. Pero lo que todos quienes lo han conocido subrayan es la intensidad con la que Hawking emprende sus investigaciones. Desde muy joven, el británico no era ya capaz de escribir sus fórmulas en papel o sobre la pizarra, de modo que debía realizar operaciones muy complejas en su mente. Esto indica además una prodigiosa capacidad de concentración.

“También es muy amigable y simpatico, pese a que es tan famoso”, dice Fay Dowker, quien hizo su tesis doctoral bajo la tutela de Hawking. En una ocasión, ella decidió quitarse el cabello y así quedar totalmente calva. Luego de lanzarle una mirada juguetona, el afamado científico le preguntó: “Kay, ¿por qué te pusiste a jugar a las luchas contra la cortadora de césped?” 

Autor: Redacción | 2018-03-14 04:21:00 | Compartir:

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