Edición Nro: 322806

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Merlí y los peripatéticos

El lado oscuro del corazón

El lado oscuro del corazón La serie catalana de Netflix puso la magia de los maestros con vacación en el tapete. Aquella ciencia que otrora fuera la madre de todas las ciencias dio el formato base para la serie de capítulos que conformó cada temporada de Merlí. La tercera temporada no defrauda.

Y llegó la tercera temporada con un toque más profundo, más oscuro. Esta tercera temporada ya no va de la mano de los filósofos clásicos, no bucea en las preguntas universales sino más bien se adentra en lo profundo del ser humano, sus dilemas shakesperianos, sus dudas, sus miedos, errores, traiciones, culpas. Cada personaje se debate frente a dilemas personales que lo aíslan, lo sumen en una soledad existencial y lo enfrentan con la inevitable realidad de superarse y madurar. En esta línea queda más cerca de “la sociedad de los poetas muertos”.
Merlí, ese profesor trasgresor, que al buscarse, compele a sus estudiantes a desafiar su laberinto intelectual, se aleja del histriónico actor heredero de la esencia Calduch para replantearse su presente y elegir definitivamente qué futuro quiere.
El amor, en todas sus formas, amistad, pareja, camaradería, y todas las varientes e intrincadas interrelaciones humanas se sucedes en los capítulos de la tercera temporada.
Lo inevitable, todo se termina, la finitud de la vida anticipa el principio y el final de una etapa inolvidable de la vida. Las verdaderas emociones, la sencillez de lo cotidiano y los pequeños gestos son los que cierran este ciclo de road movie.
Maestro y discípulo interactúan en un parto de ideas que propicia la mayéutica y que trascienden el aquí y el ahora.
Francesc Orella le pone alma y cuerpo a Merlí Bergeron, profesor del Instituto Ángel Guimerá. Los peripatéticos, Pol (Carlos Cuevas), Berta (Candela Antón), Marc (Adrian Grösser), Ivan (Pau Poch), Tània (Elisabet Casanovas, Gerard (Marcos Franz, Joan (Albert Baró), Mònica (Júlia Creus), Oliver (Iñaki Mur y finalmente, Bruno, el hijo de Merlí. Oksana se suma en la segunda temporada. Cada uno una caja de Pandora, una torre de Babel, una serie orquestal con un director. Una polifonía de voces, un aula de alumnos como familias ensambladas del siglo XX!.
El claustro docente es tan variado y multifacético como el alumnado y con ellos vienen las familias. Diferentes formas de educar, de salir adelante, situaciones que permiten abordar una mirada y una crítica al mundo actual. Complejo si lo hay. Política, economía, libertad y libre albedrío. Respeto. Diversidad. Psiquis.

Filosofía, amor a la sabiduría, camino en el que las preguntas son solo el inicio de las posibles respuestas. Bajo la premisa de “conócete a ti mismo” la serie “Merlí” deja sabor a poco, pero, al mismo tiempo, el de la tarea cumplida.
Para mí, inspiradora, nada más desafiante que la tarea docente. Nada más estimulante que reflexionar acerca del sentido de la propia vida. Nada más esperanzador que dejar una huella. 

Autor: Lic. Mirtha Cáffaro | 2018-02-25 04:30:00 | Compartir:

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