Edición Nro: 145508

Papa Francisco

Francisco en latinoamérica

Mensajes de reconciliación en todos los niveles

Mensajes de reconciliación en todos los niveles El Papa ofrece su última misa en Perú ante cientos de fieles en la base aérea Las Palmas. Son miles los que aguardan su paso antes de finalizar su visita al país. Perú ha demostrado su espíritu alegre, expresivo, latino y los mensajes que Francisco ha dado se hacen eco en toda latinoamérica. El derecho al respeto, el fruto del trabajo, la lucha por la libertad y la justicia. La naturaleza, la trata d personas, el hambre, los pueblos indígenas, la fuerza de la juventud, la búsqueda de un camino de renovación para la iglesia y la inclusión de todos sus fieles.

Un nuevo viaje apostólico lo trajo al Papa a latinoamérica. Sus destinos, Chile y Perú, dos países hermanados con Argentina en una de las gestas más heroicas e iluminadas por ideales de libertad. La libertad de América liderada por San Martín O´Higgins y Bolívar. Este tema está unido a la historia misma de cada país y de cada institución, entre ellas, la iglesia. Y la iglesia fue, es y será un poder indiscutido en el mundo. Hacedora de alianzas, regidora de normas, veedora de la paz. Francisco ha enarbolado llevar el mensaje de la paz al mundo, asumiendo los conflictos, intercediendo por la reconciliación y manteniendo un equilibrio difícil que no incline la balanza de los poderes políticos de los lugares a los que va.
Y en ese punto, la Argentina siempre aborda el tema de la visita del Papa a nuestro país intentando inclinar esa balanza.
a de las preguntas más difíciles de responder es porqué Francisco todavía no visitó la Argentina, porqué no incluyó su agenda.
Para muchos estudiosos y seguidores de su vicariato, Argentina no sufre una situación de dimensión internacional como ha sido el enfrentamiento entre Estados Unidos y Cuba y la incidencia del bloqueo económico. Una iglesia cubana que ha sido proscripta, silenciada a partir de la revolución cubana. Un pueblo católico que ya no pudo practicar su liturgia sino en pequeñas y oscuras capillas laterales. Iglesias convertidas en museos o bibliotecas, en el mejor de los casos. Salvo excepciones como la ciudad caribeña de Trinidad.
En el caso de su visita a Colombia, el tan ansiado acuerdo de paz que afiance una sociedad reconciliada entre las FARC, los paramilitares y el efecto colateral del narcotráfico. Superar años de miedo, de muertes, de atentados y corrupción. El Papa también estuvo allí para un acontecimiento histórico como la caída del muro de Berlín.
Y ahora, Chile, una sociedad que hoy está marcada por el progreso y el trabajo. Un cambio económico que dio paso a una clase media pujante que trabaja de mandato a mandato con los cambios presidenciales. Pero también una sociedad marcada por la dictadura militar y lo peor que esa etapa conlleva. Una iglesia en estado de alerta con casos de pedofilia que ponen en tela de juicio a los hombres que la integran llevando sotana.
Hace unos años se estrenó una película de Pablo Larraín " El club" que situaba la historia de sacerdotes pecadores que purgaban su condena en una casa perdida e un poblado del sur de Chile. Una historia desgarradora que permitía vivenciar el lado oscuro del corazón, el dolor de la violación, la vida después de la muerte en vida.
Y, como muchas veces ocurre, a través del arte se pueden expresar las situaciones más profundas de la humanidad, las emociones y pasiones del ser humano y también conocer la historia y sus entramadas relaciones que hacen lo que el mundo es hoy.
¿Cómo entender la corrupción y la lucha descarnizada por el poder sin leer a los romanos?
Corrupción, esclavitud, dominación imperialista, sometimiento para llenar las arcas con impuestos que diezmaban a los pueblos. Legiones en nombre de la unidad, vejaciones, derramamiento de sangre. La historia misma de la humanidad.
A ese camino de muerte e injusticia, la palabra de Dios, pero en anos de los hombres, a veces distorsionada, inquisición, alianzas, mafia, dinero, pedofilia.
El legado del Papa Benedicto XVI y la lucha ante los lobbies en el Vaticano encontraron en Francisco un continuador. Y el mundo de hoy le reclama a la iglesia dar el ejemplo. Terminar con las mafias internas, los intereses económicos, el ocultamiento de los curas corruptos, pedófilos son algunos de los puntos más importantes que enfrenta esta iglesia.
El Papa Francisco llegó a Chile con un mensaje de reconciliación para la sociedad. Entre la dictadura, la iglesia y el reclamo de los pueblos indígenas, el grupo Ram y la violencia en tierras mapuches, sus palabras tendieron puentes de diálogo, de encuentro y pedidos de reconstrucción extensivo a toda latinoamérica.

La llegada a Perú marcó el encuentro con los pueblos de la Amazonía, tierra que integran no solo los peruanos sino los venezolanos, brasileños que conservan sus tradiciones, sus lenguas y artesanías y oficios.
La palabra de Francisco denunció los abusos de empresas petroleras, mineras, entre otras, que usufructan la riqueza de la tierra, explotando a los trabajadores. El Papa justamente se dirigió a esas personas sin voz, habitantes de localidades alejadas de la visibilidad de los medios de comunicación, luchadores del día a día, deseosos de que sus hijos tengan un futuro mejor que no los aleje de sus familias y les permita continuar con las tradiciones culturales, integrados a la sociedad, respetados tal cual son.
El Papa recurrió a metáforas de la naturaleza y de la tecnología para acercar su mensaje y afirmó que no podemos hacer photoshop al otro porque la vida no acepta los filtros como en la fotos. No somos perfectos, no somos iguales. Somos diversos.
La imagen más representativa de lo que pasa al paso del Papase dio en su reunión con los obispos en el Palacio episcopal frente a la Plaza de Armas de Lima. Los obispos mostraron su alegría por su visita, algunos contaron su misión en sus localidades y Francisco reflexionó acerca de las necesidades y la misión del sacerdote en su feligresía. Y en el medio, algunos obispos pidieron acercarse para abrazarlo y otros pidieron una foto. Al finalizar, la multitud en la plaza lo aclamaba al canto de "balcón, balcón" y Francisco saludó y dio su mensaje de vicario de la paz.
Para entender su paso por el mundo, pidió por el Congo, de un lugar casi olvidado del mundo, de la selva amazónica, al otro lado, en África, el Congo, por la paz, para que los gobernantes sean justos y prudentes al tomar las decisiones que recaen en todos los ciudadanos.
El Papa regresará a Roma, seguiremos preguntándonos por qué Francisco no viene a Argentina y perderemos de vista su mensaje más profundo. Todos debemos trabajar en el día a día por una sociedad más justa, más igualitaria, en la que el trabajo dignifique al ser humano, en la que sus habitantes vivan con alegría aspirando a una felicidad junto a sus familias y amigos, sus pequeñas comunidades.
Ser mensajero de la paz es ser solidario con el prójimo, el más cercano. Francisco simboliza una iglesia imperfecta que busca cada día ser mejor con el otro. No esquiva los temas, los pone en el tapete. Baja de un avión y mira un cartel que denuncia la trata en Perú, y lo destaca. Para su automóvil en una gira que tiene comprometida la agenda minuto minuto, y saluda a los periodistas que lo siguen para llevar su mensaje al mundo. Se abraza con todos, sonríe, se enoja, mira con cara de atención, hace chistes con las monjas, siempre da prioridad a los que tiene capacidades especiales o a los enfermos para detenerse a dar la bendición. Casi como nuestra Mirtha, la Legrand, dijo "porque la vida vale la pena vivirla, con la frente en alto".
Finalmente dijo, la experiencia de amor sostiene nuestra fe. Amén.
 

Autor: Lic. Mirtha Cáffaro | 2018-01-21 16:12:00 | Compartir: