Edición Nro: 2776

Papa Francisco

Misa de unión de los pueblos indígenas

El Papa en tierras mapuches

El Papa en tierras mapuches El Papa llegó a Temuco ante un fuerte operativo de seguridad y brinda una misa de unión con la presencia de los pueblos indígenas. Su mensaje se centra en ser un pueblo con unidad.

El Papa Francisco aterrizó a eso de las 9 a.m. en el Aeródromo de Temuco y fue recibido por autoridades locales y unos niños mapuches a quien el Papa los abrazó y saludó. En el aeródromo dará la "Misa por el progreso de los pueblos", en Temuco. Además cambió el color de su casulla: Ayer vistió de verde para representar el valle de la Zona Central y hoy viste de rojo, que simboliza la sangre derramada por el pueblo mapuche. Mañana vestirá de café, por el desierto. El altar donde se celebra la eucaristía está construido con troncos de la región.

El mismo gesto tuvo con el coro que cantaba en el lugar y con quienes el Papa se tomó una foto.

De esta forma, el Papa Francisco comenzó el recorrido en el papamóvil para presidir la Misa por el progreso de los Pueblos en el aeródromo de Maquehue, donde lo esperan unas 300 mil personas.

"Arauco tiene una pena que no la puedo acallar..."
La unidad no es uniformidad. Reconocer al otro con cada cultura que aporta a su comunidad deja riqueza. Representantes del pueblo mapuche realizan una rogativa ante el Papa Francisco. Van vestidos con su indumentaria indígena y tocan instrumentos de su cultura, como el cultrún y la trutruca, además de portar ramas de canelo, su árbol sagrado.

El Papa que abrió su corazón en esta misa plagada de metáforas para alentar la unidad en la diversidad. Se refirió a los artesanos de la unidad, a la tarea del artesano que dignifica con sus manos un producto que representa un arte en el tiempo diferente.
El trabajo de unidad no se logra detrás de un escritorio y también es violencia no cumplir con la palabra, no honrar y respetar los acuerdos.

El salmo y algunas alabanzas son cantados por el coro "San José", que se compone de 122 músicos.
Comienza la homilía del Papa con un agradecimiento por poder "visitar esta linda parte de nuestro continente, la Araucanía" y con un saludo a los miembros del pueblo mapuche, además del rapanui, aymara, quechua y atacameños. También citó el quinto elogio de Gabriela Mistral y la canción "Arauco tiene una pena", de Violeta Parra.
"En este contexto de acción de gracias por esta tierra y por su gente, pero también de pena y dolor, celebramos la Eucaristía. Y lo hacemos en este aeródromo de Maquehue, en el cual tuvieron lugar graves violaciones de derechos humanos", dice el Papa, ofreciendo la misa por "todos los que sufrieron y murieron".
El Papa centra parte de su discurso en diferenciar "unidad con uniformidad". "La unidad es una diversidad reconciliada porque no tolera que en su nombre se legitimen las injusticias personales o comunitarias. Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga para aportar y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores", afirma.
"Existen dos formas de violencia que más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación terminan amenazándolos. En primer lugar, debemos estar atentos a la elaboración de bellos acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados, sí, pero que al no volverse concretos terminan borrando con el codo lo escrito con la mano.Eso también es violencia, porque frustra la esperanza", dice el Papa.
"No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa. Por eso decimos no a la violencia que destruye, en ninguna de sus dos formas".

La segunda violencia advertida por el Pontífice es que "una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas".
"Estas actitudes son como lava de volcán que todo arrasa, todo quema, dejando a su paso sólo esterilidad y desolación. Busquemos, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad. Por eso decimos con fuerza: Señor, haznos artesanos de unidad", reitera el Pontífice.
El Papa termina su homilía citando a la "sabiduría ancestral del pueblo Mapuche", con un llamado al Buen vivir o Küme Mongen, afirmando que es "un anhelo hondo que brota no solo de nuestros corazones, sino que resuena como un grito, como un canto en toda la creación".



 

Autor: Lic. Mirtha Cáffaro | 2018-01-17 13:43:00 | Compartir:

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