Edición Nro: 2093

Papa Francisco

Ciudad del Vaticano

Francisco animó a “recomenzar” el año desde lo importante

Francisco animó a “recomenzar” el año desde lo importante El papa Francisco presidió el 1° de enero la misa de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios en la basílica de San Pedro, donde pidió a la Virgen que custodie el 2018 con la paz de su Hijo y animó a los cristianos a “recomenzar” el año desde lo importante.

El Santo Padre recordó que en María el Dios del cielo se ha hecho pequeño y que el hombre ya no es huérfano y ratificó la belleza de “reconocerse en el Dios frágil y niño que está en los brazos de su Madre y ver que para el Señor la humanidad es preciosa y sagrada”.

“Por lo tanto, servir a la vida humana es servir a Dios, y toda vida, desde la que está en el seno de la madre hasta que es anciana, la que sufre y está enferma, también la que es incómoda y hasta repugnante, debe ser acogida, amada y ayudada”, afirmó.

Francisco invitó a contemplar el pesebre, custodiando como María el misterio de amor en la pequeñez y recordó la importancia del silencio, dejar que Jesús hable a nuestro corazón.

“Reservar cada día un momento de silencio con Dios es custodiar nuestra alma; es custodiar nuestra libertad frente a las banalidades corrosivas del consumo y la ruidosa confusión de la publicidad, frente a la abundancia de palabras vacías y las olas impetuosas de las murmuraciones y quejas”, precisó.

“Éste es el secreto de la Madre de Dios: custodiar en el silencio y llevar a Dios”, señaló, y recordó: “El corazón invita a mirar al centro de la persona, de los afectos, de la vida”.

“También nosotros, cristianos en camino, al inicio del año sentimos la necesidad de recomenzar desde el centro, de dejar atrás los fardos del pasado y de empezar de nuevo desde lo que importa. Aquí está hoy, frente a nosotros, el punto de partida: la Madre de Dios”, sostuvo.

Por último, Francisco aseguró: “María es exactamente como Dios quiere que seamos nosotros, como quiere que sea su Iglesia: Madre tierna, humilde, pobre de cosas y rica de amor, libre del pecado, unida a Jesús, que custodia a Dios en su corazón y al prójimo en su vida. Para recomenzar, contemplemos a la Madre. En su corazón palpita el corazón de la Iglesia. La fiesta de hoy nos dice que para ir hacia delante es necesario volver de nuevo al pesebre, a la Madre que lleva en sus brazos a Dios”. 

Autor: Redacción | 2018-01-01 18:52:00 | Compartir: