Edición Nro: 52602

Espectáculos

32° Festival Internacional de Cine de Mar de Plata

"El azote" Mejor película en Competencia argentina

"El azote" Mejor película en Competencia argentina Campusano ya no necesita de presentaciones. El estilo personal que construyó con años de trabajo intenso y prolífico nos permite reconocer su huella, aun cuando cambie de espacios, formatos o técnicas de filmación.

La impronta Campusano se resiste a domesticarse. En El Azote -¡su décimo film en diez años!- retrata la cruda realidad de los centros para menores de edad con causas judiciales. En este contexto de jóvenes marginados por la sociedad trabaja Carlos, un asistente social que deja de lado su propia vida para dedicarse en cuerpo y alma al bienestar de “los pibes”. Después de un primer acercamiento a este mundo con reglas propias, que es la Patagonia en El Sacrificio de Nehuen Puyelli, Campusano vuelve a dejar en claro que su mirada filosa tiene una precisión quirúrgica a la hora de poner el dedo en la llaga.


El Azote aborda una problemática social muy específica y muchas veces invisibilizada, ¿Cómo surgió la idea de trabajarla en esta película? ¿Cómo fue el acercamiento?

El Azote se construyó con las mismas herramientas que todos nuestros films anteriores, partiendo del generoso aporte de asistentes sociales y antropólogos, pero fundamentalmente del propio entorno social retratado, e involucrando a ese mismo entorno de lleno en instancias como la producción y personificación. Hace unos años recorrí varias provincias patagónicas y parte del sur de Chile. De ese primer acercamiento surgieron los films El Azote y El Sacrificio de Los diálogos tienen un trabajo muy preciso de tono. Nada de lo que dicen los personajes parece librado al azar ¿Qué tan riguroso es el proceso de escritura y corrección del guion? ¿Surgieron cambios en lo planeado durante el rodaje?

Todos los films que dirijo sufren modificaciones en materia de guion hasta el último momento del rodaje. En el caso de El Azote,se sumaron escenas y diálogos que no estaban en el guion original, y en última instancia siempre optamos por privilegiar lo que el saber local define como verdad.

A diferencia de El Perro Molina o Placer y Martirio -que habían sumado a su estilo particular elementos técnicos como el steady cam o el travelling-, en El Azote se percibe un tono más urgente y sucio. ¿Esto fue una búsqueda consciente a la hora de pensar la puesta en escena?

Fue una búsqueda perfectamente consciente. A pesar de que me encanta integrar complementos técnicos tales como drones, grips de automóviles, travellings, grúas o steady, en el caso de El Azote la puesta de cámara fue analizada y ensayada con suma dedicación, prescindiendo en buena medida de casi todos ellos.

El Sacrificio de Nehuen Puyelli se concentraba en el mundo de una cárcel de mínima seguridad, y El Azote, por su parte, transcurre en un centro de jóvenes judicializados. ¿Qué aspectos de estas instituciones te despierta interés para volver sobre ellas?

Me llaman la atención las estrategias que utiliza el mal para perpetuarse al interior de ciertas instituciones.

Aunque la película incorpora elementos que podrían ser considerados como fantásticos, estos son abordados como parte natural de la vida cotidiana de esta comunidad. ¿Qué papel creés que juega toda esa dimensión del film?

En El Azote esos elementos fantásticos son los que, en definitiva, determinan y definen quién prevalece o quién caduca en cada área. Puyelli.
Los diálogos tienen un trabajo muy preciso de tono. Nada de lo que dicen los personajes parece librado al azar ¿Qué tan riguroso es el proceso de escritura y corrección del guion? ¿Surgieron cambios en lo planeado durante el rodaje?

Todos los films que dirijo sufren modificaciones en materia de guion hasta el último momento del rodaje. En el caso de El Azote,se sumaron escenas y diálogos que no estaban en el guion original, y en última instancia siempre optamos por privilegiar lo que el saber local define como verdad.

A diferencia de El Perro Molina o Placer y Martirio -que habían sumado a su estilo particular elementos técnicos como el steady cam o el travelling-, en El Azote se percibe un tono más urgente y sucio. ¿Esto fue una búsqueda consciente a la hora de pensar la puesta en escena?

Fue una búsqueda perfectamente consciente. A pesar de que me encanta integrar complementos técnicos tales como drones, grips de automóviles, travellings, grúas o steady, en el caso de El Azote la puesta de cámara fue analizada y ensayada con suma dedicación, prescindiendo en buena medida de casi todos ellos.

El Sacrificio de Nehuen Puyelli se concentraba en el mundo de una cárcel de mínima seguridad, y El Azote, por su parte, transcurre en un centro de jóvenes judicializados. ¿Qué aspectos de estas instituciones te despierta interés para volver sobre ellas?

Me llaman la atención las estrategias que utiliza el mal para perpetuarse al interior de ciertas instituciones.

Aunque la película incorpora elementos que podrían ser considerados como fantásticos, estos son abordados como parte natural de la vida cotidiana de esta comunidad. ¿Qué papel creés que juega toda esa dimensión del film?

En El Azote esos elementos fantásticos son los que, en definitiva, determinan y definen quién prevalece o quién caduca en cada área. 

Autor: Redacción | 2017-11-26 13:14:00 | Compartir:

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"El azote" Mejor película en Competencia argentina