Edición Nro: 31922

Opinautas

Argentina en las antípodas

Entre la violencia y la venganza

Entre la violencia y la venganza Como en los viejos tiempos, civilización y barbarie. Ya no se trata de Facundo, mero símbolo que atravesó nuestra historia, hoy Santiago Maldonado se convierte en el símbolo de nuestra realidad. Argentina, violentamente amarga, parafraseando a Julio Cortázar.

Los temas mediatizados se banalizan y la sociedad asiste al espectáculo de los moderadores del show con consternación y espanto.
La historia de la humanidad tiene su cuna en Grecia, según la perspectiva, la tragedia vio nacer a Sófocles, Eurípides y Esquilo. Los anfiteatros fueron el multitudinario escenario de grandes juegos escenográficos. De allí, la categorización del filósofo Aristóteles, refiriéndose al teatro, señaló cómo la platea experimenta estas emociones de purificación del alma. La catarsis ya no necesita del anfiteatro griego, basta asistir a la platea de la pantalla boba.
Mientras los que quieren llevar agua para su costal, se concentran en acusar a uno u otro bando, generando más violencia, la mayoría de los ciudadanos experimentamos más de una emoción. Consternación ante las dudas, el tiempo sin respuestas, la espera y el dolor de una familia. La represión de los gendarmes, apelando a viejas metodologías que siempre traen a la memoria la represión militar en la Argentina. Del "algo habrá hecho" a la figura del "corderito en medio de los lobos", de los aborígenes discriminados, en pie de lucha por sus tierras, a los indios que quieren usurpar y ocupar tierras que no les pertenece.
La justicia que llega tarde no es justicia. Ahora leemos los mensajes solidarios de ricos y famoso por las redes sociales, a la familia de Santiago Maldonado. Los políticos que esperan el tiempo democrático de la justicia. La familia que no cree en nada ni nadie y peregrinando por los medios y las oficinas esperan el cuerpo para que descanse en paz.
Solidaridad, piedad, conmiseración y espanto. Para muchos, tan solo, sentimientos cristianos. Para otros, un juego de poder que no tiene freno ni siquiera ante el dolor.
Argentina, tan violentamente amarga. 

Autor: Lic. Mirtha Cáffaro | 2017-10-21 17:10:00 | Compartir: