Edición Nro: 106713

El Mundo

Por la paz mundial

Hiroshima conmemora el 72º aniversario del lanzamiento de la bomba nuclear

Hiroshima conmemora el 72º aniversario del lanzamiento de la bomba nuclear Todos los años, el día 6 de agosto, el aniversario de la bomba atómica, tiene lugar en Hiroshima una ceremonia japonesa típica del Obon llamada tōrō nagashi para recordar a todos los muertos por la bomba atómica lanzada sobre la ciudad.

El alcalde de la ciudad japonesa donde murieron centenares de personas tras el lanzamiento de una bomba nuclear, con el que se puso término a la Segunda Guerra Mundial, hizo votos por la paz en el mundo.

A la ceremonia asistieron también supervivientes de la catástrofe y el primer ministro nipón, Shinzo Abe.
El acto se celebró en el Parque de la Paz de esta ciudad del oeste de Japón, ubicado cerca del hipocentro de la devastadora explosión nuclear, y comenzó con un minuto de silencio a las 8.15 hora local.

La bomba lanzada Estados Unidos mató a decenas de miles de personas al instante. A finales de aquel 1945, alrededor de 140.000 personas habían fallecido.
Tres días después de la bomba atómica de Hiroshima, Estados Unidos lanzó otra sobre la ciudad de Nagasaki. Japón se rindió el 15 de agosto, poniendo con ello fin a la Segunda Guerra Mundial.
 

En esta ceremonia podemos ver cómo la gente deja en el río Motoyasu cientos de lámparas de papel llamadas chōchin que llevan una vela dentro y que la corriente poco a poco se va llevando. Estas lámparas se sueltan en el río a la altura del Genbaku Dōmu o Cúpula de la Bomba Atómica. La palabra japonesa tōrō significa, entre otras cosas, lampara de piedra, mientras que nagashi significa fluir.
Esta ceremonia empieza sobre las 18:00 horas y acaba sobre las 21:00 horas, y es muy recogida, silenciosa y respetuosa, pero a la vez multitudinaria, porque el recuerdo de la bomba atómica todavía sigue estando muy presente en Hiroshima.

Nosotros tuvimos la suerte de ser testigos de esta ceremonia en 2007 y, desde luego, no deja indiferente. Porque por más que pasen las horas, por más que vayas viendo cómo se sueltan cientos de estas lámparas de papel, nadie mueve un músculo, nadie alza la voz. Y es difícil contener las lágrimas, de la energía que flota en el ambiente. 

Autor: Redacción | 2017-08-06 14:07:00 | Compartir: