Edición Nro: 90092

Cultura

Arte y dolor

Un día como hoy nació Frida Kahlo

Un día como hoy nació Frida Kahlo Frida Kahlo es, sin duda, la figura más expresiva y profusa de la plástica mexicana del siglo xx. Desde su muerte, acaecida en 1954, la pintora se ha convertido en una criatura mítica y la mística que su figura creó en todo el mundo crece a medida que pasan los años.

En vida, ella y su esposo, el gran muralista Diego Rivera, fueron considerados por el pueblo mexicano «monstruos sagrados» y sus amoríos, adulterios, separaciones y actitudes políticas fueron tan controvertidos como su obra pictórica.

Convertida para siempre en uno de los iconos por excelencia de México, Frida Kahlo nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, aunque ella mantuvo toda su vida haber nacido en 1910 por solidaridad con el inicio de la revolución mexicana. Veinticinco años después dejó constancia de su llegada al mundo en una de las imágenes más sorprendentemente francas de un parto. Una criatura muerta en apariencia, emerge del útero de una madre también muerta. Encima de la cama hay una imagen que no presagia nada bueno para el futuro del recién nacido: la Dolorosa traspasada por espadas.

Efectivamente, la obra de Kahlo es autobiográfica, una historia tan llena de vida, tan directa e intensa, que muchos de los que la contemplan se quedan impresionados por su fuerza. «Pinto mi propia realidad», comentó en una ocasión. «Lo único que sé es que pinto porque necesito hacerlo, y pinto todo lo que se me pasa por la cabeza».

La vida de Frida Kahlo fue un gran cuadro dramático enmarcado por el dolor. Desde los seis años cuando fue atacada por la parálisis, hasta el día de su muerte, el sufrimiento jamás abandonó su cuerpo ni dejó de estar presente en sus obras.

En 1922 ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria para estudiar medicina y allí conoció a Diego Rivera, que entonces estaba pintando su primer mural en el edificio. Según la leyenda, Frida le dijo a una de sus amigas: «Mi ambición en esta vida es tener un hijo de Diego Rivera». Sus días de estudiante terminaron violentamente una tarde lluviosa de septiembre de 1925 cuando el autobús en el que viajaba colisionó. Frida fue atravesada por una barra de hierro a la altura de la pelvis: «A mí el pasamanos me atravesó como la espada al toro», recordaba ella.

Los médicos no creían que fuera a recuperarse del accidente. Tenía la columna vertebral rota por tres sitios, así como la clavícula, tres costillas, la pierna y el pie derecho. Su vagina quedó absolutamente desgarrada, lo que le impediría colmar su anhelo de tener un hijo.

Durante su larga convalecencia, Frida aprendió sola a pintar. Sus primeros cuadros son retratos oscuros, envarados, pero uno de ellos es extraordinario. Es el primer autorretrato de 1926 en el que como en otros muchos parece implorar el amor de Rivera y del mundo. 

 

Fuente: Centro Virtuel Cervantes

Autor: Por Nuria Gambao | 2017-07-06 06:22:00 | Compartir: