Edición Nro: 2146

EDITORIAL

Cuando la ciudad pierde, perdemos todos

Cambio cultural

Cuando la ciudad pierde, perdemos todos
Las luchas del poder en todas sus aristas se dirimen entre bambalinas y la pagan los de a pie. Sindicalistas vs. empresarios, gremialistas vs. gobierno. Una sociedad que está cansada de impedimentos, de que no se respete el espacio público. Deberes y derechos ignorados que se resumen en una anomia.

Llegó el fin de semana largo de octubre. Lo de Colón ya es historia, ni nos acordamos que se descubrió América en 1492. Por aquellos años el poder político y económico pasaba por la colonización de nuevas tierras. La Armada invencible enfrentaba a la flota británica y, como dice Jorge Lanata, lo hacían por plata.
Plata es lo que no hay, por lo menos, tracciona hacia arriba. Porque la macroeconomía se puede reactivar pero el empleado público, docente, policía, empleados de la salud, administrativos, taxistas o remiseros unidos en la estacada, preocupados ven pasar la plata y descender la calidad de vida.
Como decía Don Jorge Manrique en las “Coplas a su padre”, “todo tiempo pasado fue mejor”.
Por eso siempre hay que tener una visión global, integradora, de aquella llegada de Colón a América quedó el legado español. Se refundó el nuevo mundo. Un nuevo comercio que enriqueció las arcas de los poderosos y que, en el derrame, fundó ciudades, trajo educación y progreso.
Es todo tan paradójico. De las palabras de Manrique pasar a la nostalgia rioplatense, la quintaesencia del tango, “percanta que me amuraste”.
De todos modos, son muchos los que aportan talento, esfuerzo para hacer de la gestión pública y privada un camino hacia la reactivación económica en la que todos ganemos.
Producción, turismo, salud, educación, seguridad, tránsito, recreación y deportes, cultura y espectáculo están trabajando para hacer crecer las arcas municipales, hacer sustentables las gestiones y generar espacios en los que se promueva el turismo en esta temporada 2019 que se avecina.
Repensar el aquí y ahora de la ciudad en cuanto a servicios, atención al turismo conlleva un esfuerzo de gestión mixta para mantener la limpieza y seguridad. El acoso permanente en las calles, con los trapitos, los carros circulando por calles comerciales importantes. La falta de respeto hacia las normas de tránsito, exceso de velocidad, doble fila, estacionamiento en bocacalles y espacios reservados para rampas, carga, hoteles y centros de salud. Todo esto causa una mala imagen difícil de revertir.
Llega, nuevamente un fin de semana largo, el 12 de octubre. Nunca Mar del Plata parece estar lista para recibir a los turistas, igual llegan. Las calles están a full y no hay dónde estacionar, los edificios de la zona centro, casino, ex terminal ven abrir sus ventanas e iluminarse de noche. Se reactivan los servicios gastronómicos (restaurantes, bares y confiterías, rotiserías, almacenes, panaderías, autoservicios, quioscos). Hay sol la gente disfruta. Porque eso sí, no hay gestión que lo pueda cambiar, ni oposición que incida, ni corte de tránsito o quema de gomas que le quite el encanto a “La feliz”.
Para todos los bolsillos, la ciudad siempre deslumbra por su extensa costa, kilómetros de vista directa al mar con diferentes perfiles, Constitución, La Perla, Punta Iglesias, Casino y la popular, Torreón, Varese, Playa grande, Punta Mogotes, El faro, Playas del sur. El tradicional puerto de Mar del Plata con sus paseos de las escolleras sur y norte. La banquina y sus lanchitas amarillas, el Anamora y la posibilidad de ver la costa galana de Mar del Plata con sus dos hoteles sellando el diseño marino. El Sheraton hotel un perfil de barco con la proa al norte y el Hotel Costa galana cual crucero de lujo encarando la vista de los que llegan por mar.
A babor o a estribor, Mar del Plata siempre enamora. Sí, lo hacemos juntos por eso sería bueno que el sentido común un día ponga manos a la obra y tome las decisiones correctas. En primer lugar, planificar lo importante para no siempre estar corriendo tras las urgencias. Es importante, hacer pliegos de playa que tengan en cuenta el criterio estético de los balnearios. ¿Cómo puede ser que desde hace años se utilicen las mismas maderas desgastadas para construir corralitos de espacios privado? Solo hay que mirar. ¿Cómo puede ser que Playa grande presente médanos cuando se supone que recibimos a los clientes ABC1 para mostrar las comodidades de una de los servicios icónicos de la ciudad?
Hagámonos cargo del lema #HaciendoJuntos y para eso la gestión municipal va a tener que replantearse gestionar ingresos y sacar las presiones de ajustes de servicios municipales sobre los contribuyentes activos. No se puede seguir con políticas tanto en los ámbitos nacionales, provinciales y locales que recauden a costilla de los que producen y trabajan.
Mar del Plata “activa”, Mar del Plata “produce”, “sí, se puede”. Lemas de campañas políticas que resumen años de desilusión, de trabajo honrado para muchos.
Es momento de apostar a la planificación estratégica, a los proyectos sustentables, el cumplimiento de las leyes, la transparencia en las gestiones. Un cambio cultural en el que cada uno se sienta protagonista, comprometido y formando parte de un equipo que lo trata de igual a igual.
 

Autor:Lic. Mirtha Cáffaro | 2018-10-14 | Editoriales Anteriores | Compartir: