Edición Nro: 61391

Columna de José Luis Dranuta

No me nombres, por favor

Su majestad, el consumidor

No me nombres, por favor
Dice Jose Natanson en Le Monde Diplomatique, que la legitimidad política tiene explicaciones múltiples, que pueden ir de la conservación de cierto orden social, la lucha contra un enemigo externo o la adhesión a un líder providencial, entre varias dimensiones no necesariamente excluyentes. Claro que Natanson, de seguro, conoce poco la interna política de Mar del Plata. El elector, en tanto consumidor, cambia de convicciones como de camisa; es capaz de hacer triunfar a Russak o a Carrió, indistintamente, incluso a Arroyo. La carambola del billar marplatense no es a tres bandas. Son muchas las bandas que se disputan al intendente, que parece no despertar jamás de una siesta que nos parece eterna, a esta altura de las circunstancias.

Siguiendo a Natanson, podemos decir que lo escencial, en nuestra ciudad, es que "los valores sociales también fueron cambiando", como en el caso de la publicidad de Banco Galicia, donde Marcos cuida la plata y Claudia la gasta sin medida. Acá, en el paralelo treinta y ocho latitud sur, el que venía a poner las cuentas en orden las desbancó de la peor forma, usó descubierto bancario, paga intereses usurarios y quiso tocar la caja de OSSE para pagar la fiesta de "La Feliz", mientras que el que gastaba copiosamente nuestros fondos, antes, ahora advierte de los desequilibrios fiscales.
Es difícil siendo un "nadie" manifestar lo que se ve, como ciudadano común, en una ciudad que produce a diario dolor y verguenza ajena. El triunfo de Macri, desde el año pasado viene produciendo un cambio de paradigmas, un punto de inlexión. Sin saber en donde ni cuando, se siente un cambio en el pensamiento general. Los libros de Media Distancia se ocuparán de algunos de los grandes temas que sospechamos le interesan más a la gente: inflación, desocupación, inseguridad. El "por ahora" son parientes funcinarios con sueldos altos, ineptitud e impotencia para resolvernos los problemas. Te lo pido de onda, querido gobernante, en nombre mío no tomes más decisiones, "No me nombres, por favor". 

Autor:J.L. Dranuta | 2016-07-26 | Columnas Anteriores | Compartir: